Jesús entre los doctores

Jesús entre los doctores

Al regresar a Nazaret se instalaron en una pequeña casa donde José trabajaba como carpintero, mientras María se dedicaba a las tareas del hogar y Jesús jugaba y se divertía como cualquier niño.

Todos los años María y José iban a Jerusalén, para celebrar la fiesta de la Pascua.  Ese día el pueblo de Israel se daba cita en la Ciudad Santa.   -¿Cuándo podré ir? .... preguntaba Jesús cada año... cuando tengas la edad preceptiva ..le respondían siempre; y así, casi sin darse cuenta, pasaron los años. Y cuando Jesús cumplió los doce, llegó el momento en el que Él también viajaría hasta Jerusalén con sus padres.

Los tres emprendieron el largo camino al que se iba sumando gente venida de todos los lugares. Cuando estuvieron muy cerca de la ciudad pudieron contemplar la dorada cúpula del gran templo blanco donde se desarrollaban las ceremonias sagradas. . . ¡Es la casa de mi Padre! pensó Jesús, sin equivocarse. Siete días duró la celebración de la Pascua. Unos ofrecieron algún sacrificio;  otros oraron; y Jesús habló con su Padre Celestial.

Al séptimo día los peregrinos comenzaron el regreso hacia sus pueblos y ciudades. José y María iban en el grupo de cabeza charlando animadamente y pensando que su hijo estaba con los niños de su edad, al final de la caravana, jugando y contándose sus vivencias, ya que era el primer año que asistía. Es muy obediente y jamás ha hecho ninguna travesura ,decía María a sus compañeros de viaje.

Al llegar la noche se detuvieron en un lugar que parecía apropiado para instalar un improvisado campamento. Todos los muchachos acudieron junto a sus padres para que les dieran la cena, pero Jesús no estaba.

¿Habéis visto a nuestro hijo?  preguntaban impacientes. Pero nadie había visto a Jesús.
¡Hemos perdido a nuestro hijo! se lamentaban.

Tres días estuvieron buscándolo sin resultado. Jesús no aparecía por ningún sitio. Cuando ya estaban casi desesperados, alguien les dijo: ¿Habéis buscado en el templo?

Como última esperanza fueron allí y, al entrar, vieron a su hijo rodeado por un grupo de sabios y sacerdotes que escuchaban las respuestas que Jesús daba a sus preguntas.

.. ¿Por qué nos has hecho esto? ..le preguntó María, ya tranquila... ¿Por qué os habéis preocupado? ¿No veis que estoy en la casa de mi Padre? ..contestó Jesús dulcemente.

Entonces,  María comprendió que su hijo no había hecho nada malo; y así fue como Jesús, con su sabiduría e inteligencia, deslumbró a los sabios y sacerdotes del gran templo de Jerusalén.
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