Parábolas

1. Jesús como maestro de sabiduría, para acomodarse a la mente ruda y tarda de sus oyentes, enseñaba a veces con parábolas, similitudes y ejemplo, las verdades más sublimes.

2. Así, queriendo demostrar un día que la humildad es la primera condición indispensable, para que nuestra oración sea agradable a Dios, expuso la parábola siguiente: "Dos hombres fueron al templo a hacer oración, el uno fariseo y el otro publicano.

3. "El fariseo, estando de pie cerca del altar, oraba en su interior de este modo: Te doy gracias, Señor, porque no soy como los demás hombres, rapaces, injustos, impíos. impuros, ni como ese publicano; ayuno dos veces en la semana, y observo exactamente la Ley.

4. "El publicano, al contrario, estando a la puerta del templo, no osaba levantar siquiera los ojos al cielo; mas golpeándose el pecho, decía: ¡Oh Dios, ten piedad de este pecador!

5. "Ahora, pues, os digo, añadió Jesús, que éste, y no el otro, se volvió justificado a su casa; porque quien se exalta será humillado, y quien se humilla será exaltado".

6. Otro día Jesús dijo a las turbas : "¿Quién de vosotros teniendo cien ovejas, si perdiese una, no deja en el aprisco las otras noventa y nueve, y va a buscar aquella que se le ha perdido, hasta que la encuentre? Y cuando la halla, se la lleva al hombro con gran contento, y vuelto a su casa llama a los amigos y vecinos diciéndo1es : Alegraos conmigo, porque he hallado mi oveja que se había perdido".

7. Y explicó después la parábola, diciendo: "Así os digo que del mismo modo habrá más alegría en el cielo por un pecador que hace penitencia, que por noventa y nueve justos, que no tienen necesidad de penitencia". 
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